miércoles, 5 de junio de 2013

Miedo no permitido

Hace un tiempo temía convertirme en tema de conversación de la gente. Me daba miedo pensar que mi identidad sexual revelada se iba a convertir en tema de burla y desprecio en la gente que me conocía. Estando en ese espacio intermedio con la puerta del closet entreabierta, el temor al qué dirán aparecía como una fuerza que me invitaba a quedarme dentro, encerradito en lo oscuro.
Ayer, una amiga me comentó como otras hablaban de mí en esos términos. Como se sorprendían, chistes de por medio, del tema. Parece que, cuando uno empieza a contar sobre su sexualidad, en realidad todos lo sabían (habría sido bueno que me hubiesen avisado hace tiempo y me ahorraban algo de trabajo…)
La cuestión es que las temidas charlas de terceros, que entre broma y sorpresa, comentaban la noticia, un día comenzaron a aparecer. Y sí, me volví tema de conversación y de un día para el otro quedé etiquetado con esa mirada prejuiciosa y de mirada acotada que muchos tienen de la sexualidad.
Pasó, o para ser sincero, está pasando.
Y la verdad es que se sobrevive. Al final uno comienza a descubrir que la gente que a uno lo quiere, incorpora el dato y lo asume como puede, pero a la larga o corta termina sobreponiendo el cariño a las tristezas y desilusiones injustificadas del principio. La gente que a uno lo quiere termina descubriendo en la verdad, un motivo más de cercanía.  Y la otra gente, en el fondo, poco debería importarme. 
Debo prometerme que el miedo no me tiene que impedir seguir avanzando ya que la felicidad está en juego.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada